24 de febrero de 2024 6:17 am
SAN SALVADOR DE JUJUY CLIMA

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Narradora jujeña realizó una campaña solidaria y entregó libros en escuelas de la Puna

La narradora oral de cuentos Graciela “Juje” Joaquín entregó una donación de libros a distintas instituciones educativas tras realizar una campaña solidaria.

Entre el 29 de noviembre al 1° de diciembre recorrió cuatro escuelas y compartió rondas de narración junto a los alumnos y las familias.

Por tercer año consecutivo, la “Juje” viajó junto a su compañero de ruta Cristian Bensel a la Puna jujeña con la intención de llevar una gran donación de libros a escuelas y comunidades de la zona.

“Las donaciones las reuní a lo largo del año gracias a amigos y conocidos que me hicieron llegar muchos libros. Logramos llenar una camioneta para poder abastecer a cuatro escuelas que se encuentran en Jujuy, a 3.400 metros de altura”, contó Graciela.

La Escuela Hogar Primaria N°80 Vicente López y Planes y la Escuela Primaria N°440 Batalla de Quera (ambas pertenecientes al departamento de Yavi), la Escuela Hogar Primaria N°49 Medalla Milagrosa (de La Ciénaga Santa Catalina, donde viven 150 habitantes originarios) y el Colegio Secundario N°69 de La Quiaca fueron las instituciones beneficiadas con las donaciones.

La última escuela, inaugurada hace un año, tenía el espacio físico para una biblioteca, pero no contaba con material a disposición, por lo que les dejaron 17 cajas de libros, enciclopedias, diccionarios y textos de literatura general.

“Viví en La Quiaca mis primeros 13 años de vida. Cuando emigré a Buenos Aires y me radiqué en Lomas de Zamora siempre soñé con llevar libros a las escuelas de la Puna porque sé que allí son muy necesarios y no se consiguen”, dijo, a pura emoción, sin olvidarse de sus raíces.

Cabe resaltar que la narradora oral y mediadora de lectura tiene como lema “que los libros lleguen a los lugares más alejados del país” y es por eso que realizó esta acción solidaria. Pero, además, se tomó el tiempo de compartir la palabra en zonas apartadas, donde es muy difícil que llegue material didáctico. “Los libros que donamos contaban con ilustraciones y eso a los chicos les encanta. Creo que esa es la puerta para que aprendan a leer y a amar la lectura”, señaló, muy convencida.

Y rápidamente agregó: “Esta labor permite que personas de todas las edades disfruten de herramientas desconocidas como narraciones orales, lecturas personificadas y susurradores de poesía”.

“La respuesta de los niños y los docentes fue hermosa, no nos dejaban ir de cada lugar. Los chicos y las chicas tomaban los libros y leían sin parar, mirando fascinados las páginas e ilustraciones de colores”, rememoró Graciela, quien admitió que no pudieron evitar que les caigan lágrimas ante tanto amor y agradecimiento. “Volví feliz y emocionada de haber hecho realdad mi sueño”, cerró.

Fuente: launion.com.ar