14 de junio de 2024 9:44 am
SAN SALVADOR DE JUJUY CLIMA

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A los 21 años, Carlos Alcaraz ya es un mito del tenis: quién es el joven que conquistó Roland Garros

El tenista español Carlos Alcaraz conquistó por primera vez en su carrera Roland Garros, donde Rafa Nadal se convirtió en leyenda, al derrotar en la final de este domingo, en cinco sets y con remontada incluida, al alemán Alexander Zverev por 6-3, 2-6, 5-7, 6-1 y 6-2.

A sus 21 años, Alcaraz acumula ya tres torneos del Grand Slam ya que anteriormente se había coronado sobre pista dura en el Abierto de Estados Unidos en 2022. En julio de 2023, se convirtió en el octavo hombre capaz de ganar en Queen’s y Wimbledon en un mismo año, algo que solo lograron antes Boris Becker, Jimmy Connors, Lleyton Hewitt, John McEnroe, Andy Murray, Rafael Nadal y Pete Sampras, y en marzo pasado consiguió su segundo título del Masters 1000 de Indian Wells, California.

Ahora es el jugador más joven en conseguir apuntarse tres grandes en diferentes superficies, todo una evidencia de su versatilidad.

“Hay que lograr que siga con los pies en el suelo”: eso es lo primero que Carlos Alcaraz padre dijo al entrenador Juan Carlos Ferrero cuando su hijo ganó el US Open en 2022. Año y medio después el objetivo está más que conseguido.

Entonces ‘Carlitos’ tenía 19 años, ganaba su primer Grand Slam y se convertía en el número 1 más joven de la historia. La promesa ya era una realidad y se convertía en la superestrella que sigue siendo y que ha sido capaz de ganar Wimbledon en 2023 y Roland Garros en este 2024, sin perder ese aire de chico de pueblo lleno de ilusión.

“Es un chaval muy sencillo, humilde. Hay que trabajar para que siga siéndolo porque estos cambios tan radicales nunca son fáciles. Pero yo pasé por ahí y le puedo aconsejar”, dijo entonces Ferrero, campeón de Roland Garros en 2003 y exnúmero uno mundial.

El tenis, una pasión que nació en su Murcia natal

Nacido el 5 de mayo de 2003, la historia de Alcaraz está íntimamente al Real Sociedad Club de Campo de El Palmar, un pueblo de 20.000 habitantes en Murcia, donde su padre, Carlos, un ex tenista, dirige la escuela de tenis desde hace tres décadas. El club y su docena de canchas de tenis eran el segundo hogar de la familia Alcaraz, que vive a pocos minutos en auto.

Desde que tenía cuatro años y tuvo fuerzas para empuñar una raqueta, “Carlitos” pasaba horas peloteando contra un muro o jugando con los amigos sin que sus padres supieran cómo sacarlo de la pista. Su padre, que llegó a ser número 42 de España, logró que sus cuatro hijos también practicaran tenis, incluido el pequeño, Jaime, de 11 años. “Mi padre jugó muy bien, todos los que le enfrentaron lo dicen, pero no tuvo ocasión de crecer”, explicó Alcaraz.

“Si pones un vídeo de niño verás que juega como ahora”, contó Kiko Navarro, el entrenador que le dirigió entre los 9 y los 17 años. “Era un prodigio técnicamente, en este sentido su evolución no ha sido espectacular… La derecha, la dejada o la volea son innatas, las dejadas también las hacía de pequeño. Ha mejorado el servicio y el revés le costaba un poquito. Puntualmente, aunque fue solo unos días, pensamos en cambiarlo a una mano… Su evolución ha sido física: Teníamos miedo de que se quedara pequeño pero ha cogido una estatura buena y está como una bestia”.

“Sabía que por su manera de ser y por su tenis iba a llegar a la gente, incluso más que Rafa, que es más serio. Carlitos transmite más alegría. En las muchísimas horas que pasamos en el coche o en el avión, siempre le daba charlas para que siguiera teniendo los pies en el suelo. Y me siento muy orgulloso. Sabe de dónde viene, sus orígenes y quién es su gente. No es fácil convertirte tan rápido en una estrella mundial”, relató Navarro.

La formación de Carlitos fue supervisada por su padre con inteligencia y discreción a medida que el diamante comenzó a llamar la atención: a los 13 años ya era el mejor de su categoría en España y comenzaba a ser conocido en los circuitos internacionales. Dos años después, cuando ya había sido captado por Albert Molina, agente de la multinacional IMG, sus padres aceptaron que ingresara en la academia del ex tenista Juan Carlos Ferrero.

Trasladado a 120 kilómetros de su familia, Molina estableció el nexo entre Alcaraz y Ferrero, un ex número uno mundial y campeón de Roland Garros (2003) que descartó ofertas para entrenar a otras promesas, ilusionado con el talento en ciernes, la humildad y capacidad de esfuerzo del adolescente Alcaraz.

Bajo el ala de Ferrero, su desarrollo tenístico y físico tomó vuelo y pronto llegaron los entrenamientos con grandes figuras y los primeros contratos de marcas como Nike o Rolex. Para el tenista, Ferrero es mucho más que un entrenador. Además del vínculo profesional, en el que trabajan mano a mano en cancha y gimnasio, ambos mantienen una estrecha relación personal y juegan juntos al golf para relajarse.

En el circuito ATP, Alcaraz, entonces número 406, celebró su primera victoria con 16 años batiendo a su compatriota Albert Ramos, número 41, en 2020 en Rio de Janeiro. Al año siguiente inauguró su lista de éxitos en Umag (Croacia) y comenzó a descubrir los desafíos de avanzar en los Grand Slams. En el US Open 2021, Alcaraz eliminó en un épico partido al candidato Stefanos Tsitsipas y alcanzó los cuartos de final.

La explosión llegó en 2022. En febrero fue el más joven en ganar un torneo de categoría ATP 500, otra vez en Rio y en marzo recibió la bendición de Nadal antes de que ambos se enfrentaran en el Masters 1000 de Indian Wells, donde el maestro le ganó al discípulo. Entre abril y mayo conquistó sus dos primeros Masters 1000 en Miami y Madrid, donde doblegó a Nadal y Djokovic.

Aunque Alcaraz creció vibrando con los éxitos de Nadal, y absorbió su garra y conexión con el público, los expertos coinciden en que su estilo de juego se asemeja más al de Roger Federer. El tenis de Alcaraz es ofensivo, eléctrico y con una insólita confianza en los golpes más difíciles, la “magia” como él les llama, que generan un magnetismo especial con la grada.

Si bien para ganar el Abierto de Estados Unidos disputó varios partidos-maratón, en Wimbledon perdió apenas dos sets para llegar a la final soñada contra Novak Djokovic. Ante el serbio, Alcaraz se impuso por 1-6, 7-6 (8/6), 6-1, 3-6 y 6-4 en 4 horas y 42 minutos para sumar su sexto título de 2023 y el más importante de ellos, superando el Masters 1000 de Madrid, donde se proclamó ganador por segundo año consecutivo.

Más allá de su talento en la pista, Alcaraz destaca por su buen carácter y su casi eterna sonrisa. Transmite lo mucho que disfruta con lo que hace. “Cuando era más joven era una persona completamente diferente. Seguro que no me divertía tanto como me divierto ahora. Estaba siempre enfadado, tirando la raqueta, quejándome mucho”, contó. “Ha aprendido a calmarme, a controlar mis emociones. Y a amar jugar al tenis, a divertirme mucho en la pista”, asegura.

Fuente: Perfil