5 de marzo de 2024 10:26 am
SAN SALVADOR DE JUJUY CLIMA

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El mensaje de Javier Milei después de poner en marcha el ajuste y los límites políticos al plan motosierra

El presidente Javier Milei fatigaba anoche el WhatsApp después de regresar de la emotiva celebración judía de Jánuca de Jabad. El diálogo con los contactos que tiene agendado es una actividad que trata de no abandonar, aunque las obligaciones y frentes simultáneos que debe atender limiten esa actividad. Repasaba los mensajes porque quería ver cómo se había recibido el anuncio de su ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo. Fue la puesta en marcha formal del “plan motosierra” que anunció en campaña y que el 19 de noviembre votaron unas 14,5 millones de personas.

“Vamos a ganar”, respondió con mayúsculas cuando uno de esos contactos le hizo una pregunta que se refiere a un libro de uno de sus autores de cabecera, Milton Friedman. Milton es el nombre de uno de sus perros mastín inglés, en homenaje al Premio Nobel de Economía. Friedman, en el libro que escribió con su esposa Rose “Tiranía del status quo”, explica que aquellos líderes políticos que quieren hacer reformas profundas tienen menos de seis meses para hacerlas.

Es que para el matrimonio Friedman “el triángulo de hierro formado por los políticos que buscan votos otorgando privilegios, los beneficiarios de esas dádivas y los burócratas que se aferran a sus puestos alimentados por aquellas demagogias”, encuentran la manera de coordinarse para enfrentarlas y hacerlas fracasar. Estas últimas comillas pertenecen a otro autor predilecto de Milei, a quien define como el “prócer del liberalismo argentino”, Alberto Benegas Lynch (h).

La pregunta sobre “las fuerzas del status quo” y la respuesta “vamos a ganar” exponen el escenario político que se abrió a partir de los anuncios económicos que hizo el ministro Caputo. El intercambio confirma que a partir del lanzamiento de estas primeras medidas de sinceramiento de la economía se puso en marcha una competencia entre los sectores políticos que están dispuestos a involucrarse y apoyar un cambio de régimen económico y aquellos que, en cambio, se resisten.

Entre los últimos se encuentran piqueteros, gremios, gobernadores peronistas y diputados y senadores de Unión por la Patria. Son las fuerzas que, desde antes de asumir y cuando apenas pasaron tres días, ya confirmaron marchas, protestas y medidas de fuerza para impedir que Milei ponga en marcha el plan de ajuste que votó la gente. Es un plan de gobierno que el líder libertario propuso y que convocó la mayoría de los votos en dos de tres votaciones.

Del otro lado, hay sectores de Juntos por el Cambio que ya anticiparon la decisión de apoyar las medidas anunciadas por Milei y que están dispuestos, además, a votar en el Congreso la propuestas que eleve el nuevo gobierno. Es que los anuncios realizados ayer por Caputo algunos requieren trámite parlamentario y otros dependen de decretos y resoluciones del Poder Ejecutivo o de medidas dispuestas por el Banco Central.

Pero antes de pasar a los alineamientos políticos, vale recordar que el ministro anunció un aumento del dólar oficial a 800 pesos, la inmediata desindexación de los salarios públicos, jubilaciones y planes sociales, la eliminación de subsidios para servicios públicos como luz, gas, agua y transporte, la reducción al mínimo de las obras públicas, aumentos de retenciones, la reversión de la eliminación del Impuesto a las Ganancias, la prórroga del Presupuesto 2023 y la reducción de los giros de fondos a provincias, entre otras medidas.

No sólo gobernadores

Para dos gobernadores de Juntos por el Cambio consultados por Infobae del interior del país, el salto del tipo de cambio de más de 100% es una medida que favorece a las economías regionales y si bien miran con atención la reducción de las partidas que antes enviaba el gobierno nacional, aclaran que la reversión de Ganancias y otros cambios impositivos pueden compensar esa reducción. “El problema más grave lo tiene Axel”, decía uno de los consultados.

¿Por qué? Porque el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, gestionó durante cuatro años su provincia con un flujo constante por fuera de la coparticipación que le permitió hacer una política de gastos expansiva.

“No hay plata”, es el cartelito que van a colgar en el Ministerio de Economía. Es que Caputo, junto a las medidas de ajuste y sinceramiento, tendrá a su cargo por el nuevo reordenamiento del gabinete, la relación con las provincias y será quien firme a partir de ahora los cheques que lleguen al interior del país.

A contrapelo de eso, varios gobernadores opositores -no kirchneristas- reconocieron que el salto devaluatorio de más del 100% mejorará la competitividad de sus economías y tendrán una mayor capacidad exportadora. Y al mismo tiempo elogiaron que el AMBA deje de tener los “privilegios” de tener subsidiados todos los servicios públicos. La vieja arenga de Martín Llaryora, cuando todavía era candidato y se quejaba de “los pituquitos de Recoleta”, pareció haber surtido efecto con la administración libertaria.

De todas maneras, está pendiente de definición lo que va a pasar con el Impuesto a las Ganancias y el Impuesto al Cheque. Pese a que lo votó cuando se postulaba para presidente, Milei tomó la decisión de revertir esa medida que trajo un hueco en las finanzas públicas y que se puso en marcha por la anterior gestión con criterio electoralista.

“Los gobernadores en la última reunión que tuvimos con Massa, hace un par de semanas, acordamos que íbamos a enviar un proyecto de ley para coparticipar el impuesto al cheque. Tenemos mayoría holgada para tratarlo y para aprobar ese proyecto con los votos de los gobernadores. Lo que espero es que Milei no vete la ley”, confió a Infobae uno de los gobernadores de Milei.

Un Gabinete en espera

El anuncio del plan motosierra que estuvo en cabeza de Caputo corrió también al resto de los integrantes del Gabinete. El ministro del Interior, Guillermo Francos, que hasta la semana pasada negociaba con gobernadores, diputados y senadores del peronismo y de Juntos por el Cambio, bajó el perfil al mismo ritmo que emergió la figura del jefe del Palacio de Hacienda.

Algo parecido le pasó a Guillermo Ferraro, el ministro de Infraestructura, que tenía a su cargo el área de Energía y que se mudó a la órbita de “Toto” Caputo, quien se consolidó como el centro de gravedad del plan de ajuste que decidió poner en marcha Javier Milei, no sólo como una decisión de tipo económica -que lo es- sino también como una decisión eminentemente política.

Es que sin una estabilización de las principales variables, el gobierno de Javier Milei puede entrar rápidamente en un proceso de inestabilidad generalizada. “El peligro es la hiperinflación”, plantearon en el Gabinete, que interpretan ese riesgo como un factor de mayor riesgo para la sustentabilidad política de un gobierno que no tiene mayoría en ninguna de las Cámaras del Congreso Nacional, ni un gobernador y apenas 2 intendentes en todo el país.

Fuente: Infobae