Según la declaración testimonial de Laudelina a la que accedió, en parte de la misma, Noticias Argentinas, pasadas las 14:20 horas del pasado 13 de junio, la camioneta del almirante Carlos Pérez habría embestido contra Loan Danila Peña quien regresaba en busca de su padre en el camino del famoso naranjal. Los comensales no habrían prestado atención al niño quien acompañó a su tío y otros niños rumbo al naranjal desde el interior de la casa de su abuela Catalina. Pero, en un momento del recorrido, el niño regresó con la mala fortuna de encontrar a la camioneta de Pérez y su esposa María Victoria Caillava que lo habrían atropellado sin intención, según el relato en sede judicial de la tía del niño.

Fue Benítez, la pareja de Laudelina, quien da aviso, minutos después, de la desaparición del menor. Según José, el padre de Loan, ese almuerzo no se tomó alcohol, pero las fotografías lo desmienten. ¿Estaban alcoholizados los presentes del almuerzo organizado, casi casualmente, por la abuela Catalina? En este punto, la Justicia deberá averiguar qué sucedió exactamente. Al igual en los minutos siguientes del imprevisto accidente y si intentaron salvar a Loan o descartaron el cuerpo con la complicidad de varios de los comensales.

La complicidad de la mayoría de los presentes en la casa de la abuela Catalina confirmaría las razones del silencio general de dos semanas de los seis detenidos. Según fuentes consultadas, Caillava habría sido el nexo con el comisario del pueblo para plantar pistas falsas.

Según el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, comienza a resolverse el caso Loan. El testimonio de Laudelina sería contundente. Así quedarían descartadas las hipótesis que fueron tomadas por válidas por gran parte del periodismo argentino, funcionarios nacionales y la Justicia correntina quienes plantearon, luego de perder cinco días con la idea de la desaparición voluntaria en un monte, de la red de trata internacional. La pista “Paraguay” no tenía un solo dato firme y nunca se indagó sobre quiénes son los involucradas en una red de trata para sustraer a un menor de un campo perdido en un pueblo de 2.000 habitantes en el que estaba presente gran parte de la familia de Loan.

La pista paraguaya, pasado el tiempo, fue la excusa perfecta de la Justicia local para patear la pelota afuera y sacar la causa de la provincia de Corrientes.

En las últimas horas, otro testimonio, confirmó que la camioneta de Carlos Pérez habría sido lavada en el interior en su domicilio en 9 de Julio. La coartada del matrimonio “del poder” comenzaba a caerse. Laudelina no aguantó más y se quebró.

La Justicia se pregunta qué llevó a la tía de Loan a mantenerse en silencio durante dos semanas a pesar de que su marido estuviese preso. ¿Fue parte del encubrimiento el propio tío de la víctima? Todo parece indicar que sí. ¿A cambio de qué? Son preguntas que se hacen los investigadores. ¿Hasta dónde llega el poder de una simple funcionaria municipal? ¿Sabía lo sucedido el intendente de 9 de julio? ¿Llegó a atender una enfermera del pueblo a Loan en una salita de primeros auxilios? Esa noche, según relató la enfermera del pueblo, María Victoria Caillava llegó por un problema de salud personal. Todo está en duda.

Al igual que el caso Sheila, una niña asesinada por su familia a mediados del 2017 en San Miguel, los protagonistas de este caso deambularon por televisión plantando pistas falsas. Como si se tratase de un tramo de una de las historias de Relatos Salvajes, en el que el hijo del ficcional Oscar Martínez, atropella a una persona por error, el accidente despierta una red de complicidades, silencios y encubrimientos que terminan en otra tragedia.

El caso Loan puede dar un nuevo giro inesperado o cerrarse en la hipótesis menos pensada por gran parte de la sociedad argentina: el accidente fatal. Si eso sucede, la esperanza de encontrar a Loan sano y salvo se diluyó en ese maldito almuerzo campestre entre caldo de pollo y asado.

Fuente: Noticias Argentinas